Auge del consumidor ético

Productos ecológicos, de comercio justo y de fabricación local se posicionan en los primeros lugares de rotación en anaqueles de tiendas en economías desarrolladas y emergenetes. México no es la excepción, asegura Alan Ramírez Flores, CEO de Coperva e investigador de tendencias de mercado.

Hoy, más que nunca, los consumidores consultan sus creencias éticas cuando toman decisiones de compra, pero la moralidad tiene sesgos individuales y lo que es valioso para una comunidad, como alentar las cadenas de suministro locales, puede no ser tan relevante para quien asume como prioritaria las inversiones en energías limpias, asegura Ramírez Flores.

Lo importante para el autor de Liderazgo para [email protected] es que se establezca la comunicación correcta con la comunidad con la que se desea conectar. “Por ejemplo, cuando un consumidor compra productos orgánicos, puede ser porque siente una sensación de indignación moral por los pesticidas, o simplemente porque cree que sabe mejor. Sin embargo, si existe una propensión a favorecer las marcas buenas con el medio ambiente o cona reputación ética”.

¿Cuánto vale la apreciación de ser una marca correcta sobre otra que no lo es? La diferencia varía de acuerdo a la madurez del mercado y cualturas, pero hablamos de una predilección de 8 a 13% en múltiples categorías de productos, no sólo alimentos y bebidas sino de cuidado personal y limpieza, asegura el CEO de Coperva.

Los llamados productos éticos están al alza, asegura Ramírez Flores, porque en épocas de gran incertidumbre y pérdidas, como la actual pandemia mundial de Covid-19 “buscamos marcas que nos representen y respondan a nuevas expectativas de vida. Hay quien divide esto en razones pragmáticas o morales. En realidad son las dos al mismo tiempo: seleccionamos lo que es mejor para nosotros. Y la moral se vuelve más relevante en la medida que nos conscientizamos de lo que realmente importa.

Para Ramírez Flores “mercados y consumidores cambian. Y esto va más allá de transformaciones funcionales o cosméticas como la digitalización u omnicanalidad. Tiene que ver con qué productos incorporamos a nuestra vida y a la de nuestra familia y porqué”.

El CEO de Coperva argumentó que “cuanto más moral percibía una persona que es un producto, más probable era que quisiera comprarlo, independientemente de lo bien que se revisara el producto. En resumen: la moralidad importa”.

Esto conlleva a varias conclusiones. Como apostar por una economía circular que beneficie a todas las partes interesadas, generar inversiones sustentables, apoyar iniciativas de inclusión e igualdad, fomentar la equidad social en distintas maneras y una serie de acciones y políticas como transparetar conductas de los equipos directivos y promover acciones benignas para grupos minoritarios y ecología.

“Vivimos una era en la que la moral se convierte en un importante indicador financiero”, dijo Ramírez Flores.

 

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