Dignificar la actividad agropecuaria; la que menos daña ante quienes contaminan más y son protegidos

Condenan, critican y atacan la actividad básica y fundamental del ser humano como es la actividad agropecuaria y solapan por intereses políticos y monopólicos a quienes más contaminan, envenenan y matan a la gente con graves enfermedades. Urge apoyar a la agricultura y sus sectores.

Mantener un equilibrio es esencial para fortalecer la actividad agropecuaria; la que los ambientalistas y autoridades condenan, protestan y critican a sabiendas que es la actividad económica que menos contamina. Que cumplen con las reglamentaciones para el equilibrio del medio ambiente y su gran productividad proporcionando los satisfactores alimenticios a la gente y grandes urbes.

Dignificar la actividad agropecuaria
La actividad agropecuaria es la que menos daño hace al ecosistema

La actividad agropecuaria es la que menos daño hace al ecosistema; contrario a las actividades que más contaminan que por conveniencias políticas; intereses económicos de grupos monopólicos; son privilegiadas por las dependencias de la Profepa; Semarnat y dependencias estatales y municipales; pareciera también increíble que no existiesen para los ambientalistas.

Por eso a unos días de la discusión de PEF 20-22 ( Paquete de Egresos de la Federación) en el Congreso de la Unión, la recomendación que hace el exsecretario de la comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara baja, Antonio Ortega, es que “debe de haber un equilibrio entre la elaboración de leyes y el desarrollo del campo en México”; que permitan a la vez conservar un equilibrio ecológico y se regulen las industrias en general que más contaminan por los daños irreversibles al ecosistema y al ser humano.

En entrevista con La Chispa, el también exintegrante de la Comisión del Presupuesto y Cuenta Pública de San Lázaro, analiza y reflexiona sobre los motivos que frenan el desarrollo en el área agropecuaria a nivel nacional, por injustas causas.

Antonio Ortega

Al referirse a las causas que grupos ambientalistas critican dicha activad, señaló que hay corrientes ambientalistas que caen en extremos y permiten  ritmos de crecimiento industrial particularmente también en zonas agrícolas y selváticas que devastan; sin embargo con requerimientos y prohibiciones a las actividades agropecuarias; que por cuidar el medio ambiente están dañando las posibilidades de desarrollo económico de muchas regiones y muchos agricultores.

Hay que cuidar ríos y mantos acuíferos, pero hay productos que han sido calificados por agencias sanitarias nacionales y desde luego mexicanas que sí pueden ser utilizadas y que debieran ayudar a mejorar la producción y la calidad de vida de los campesinos

Lo importante es que las normas mexicanas se apliquen y la ley se cumpla y de esta forma guardemos equilibrio, afirmó.

En principio en México tenemos que ser muy conscientes de los impactos de los cambios climáticos que se están generando en todo el mundo

Lo importante señaló es cuidar los equilibrios; pues cuidar el medio ambiente, cuidar la naturaleza y cuidar la tierra puede ser compatible con generar desarrollo que permitan crecimiento económico.

Y que permiten a su vez que campesinos utilizan técnicas modernas en insumos de todo tipo para mejorar su producción y que esto les permite cosechar de mejor manera, vender sus productos y así mejorar su condición de vida y calidad de vida de los agricultores y de sus familias.

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Preciso que también, no se pueden dejar de lado la creación y desarrollo de organizaciones que hacen una labor loable para cuidar ese tipo de ambientes; que buscan humana y ecológicamente el equilibrio y no se la pasan descalificando, atacando o condenando, por el sólo hecho de “atacar por atacar y defender intereses de grupos de poderes y políticos.

Hay que destacar que las empresas que más contaminan no sólo generan riesgos para los trabajadores/as en su interior, sino que pueden ser causa también del deterioro del medio ambiente y repercutir sobre la salud de la población.

Las sustancias químicas peligrosas pueden liberarse al medio ambiente por las siguientes vías:

Vertidos: a través de desagües, tuberías, derrames o fugas.

Emisiones: a través de chimeneas, sistemas de extracción y ventilación o incluso a través de ventanas y puertas.

Residuos: los restos de productos peligrosos, sus envases y cualquier material contaminado con sustancias peligrosos (trapos, ropa, guantes, serrín, etc.) una vez que se depositan en vertederos, o se tratan en plantas especializadas o se queman en incineradoras, cementeras u otros hornos.

Bienes producidos: muchas sustancias químicas se liberan al medio ambiente desde los productos acabados mientras los utilizan los consumidores, Ej. Pinturas, plásticos, cosméticos, aparatos eléctricos y electrónicos, etc., o a través sus residuos.

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Entre los peligros para el medio ambiente destacan la toxicidad para los seres vivos, la capacidad de contaminar el agua, la atmósfera o el suelo. Son especialmente preocupantes las sustancias que son persistentes y bioacumulativas:

Las Ecotóxicas: tóxicas para los seres vivos, se dividen según sean dañinas para organismos acuáticos o terrestres.

Contaminantes del agua: incluye las sustancias que favorecen el crecimiento excesivo de algas o plantas dificultando la vida acuática (sustancias eutrofizantes), Ej. Nitratos; y sustancias con capacidad de disolverse o permanecer en el agua, Ej. plaguicidas.

Contaminantes atmosféricos: sustancias que forman las nieblas de ciudades y zonas industriales, Ej. Contaminantes Orgánicos Volátiles (COV); sustancias que acidifican el agua de lluvia Ej. Óxidos de azufre o nitrógeno; sustancias que degradan la capa de ozono que protege la Tierra, Ej. halones; y sustancias que provocan el cambio climático Ej. anhidrido carbónico.

Persistentes: son sustancias que permanecen en el medio natural, no se degradan fácilmente y por tanto permanecen en el agua o suelo durante decenas de años, generando una amenaza para la salud.

Bioacumulativas: se acumulan en los tejidos grasos de los organismos y, por tanto, en la grasa de las personas y de los animales que consumimos, pudiendo provocar graves daños a la salud.

Podría hacer una lista interminable de información y notas periodísticas sobre contaminación en las ciudades  y la contaminación industrial. Lo que me interesa es poner en el tapete el tema de la priorización ambiental, porque la contaminación en nuestro país es grande y nuestros recursos son pocos.

Por lo tanto, deben ser utilizados eficientemente destinándolos para atender primero los problemas ambientales prioritarios. Porque la contaminación es diversa y ocurre en el aire, en el agua y en el suelo; además de que tiene muy diferentes fuentes, tanto naturales como vinculadas a la actividad del hombre.

Son muchísimos los problemas ambientales que aquejan a nuestro país y exigen un ineludible trabajo científico de priorización pendiente por parte del Estado.

Se debe mantener un equilibrio es esencial para fortalecer la actividad agropecuaria.

La severidad, la dimensión y la urgencia son factores que deberían determinar la prioridad para atender unos problemas antes que otros. Sin embargo –y acá viene el problema de fondo–  la “politización” de lo ambiental ha hecho que la ciencia no determine la prioridad en la acción ambiental tutelar del Estado, sino la coyuntura. Una coyuntura de conflictos socio-ambientales irresueltos, de un Estado que no ha adoptado una política ambiental en los hechos y de una institucionalidad gubernamental fragmentada con entidades públicas que no comparten los mismos objetivos y protege intereses.

Por tierra, aire y agua, los agentes contaminantes producidos por el ser humano perjudican a los diferentes entornos naturales.

Conocer las causas de la contaminación ambiental es el primer paso para poder evitar el deterioro del planeta y tomar así las acciones oportunas para construir un futuro más sostenible.

Dignificar la actividad agropecuaria

El planeta nos recuerda continuamente, y cada vez de forma más recurrente, que si alteramos su equilibrio, las consecuencias son devastadoras a través de sequías, mega incendios, inundaciones, pérdida de la biodiversidad  y desastres naturales cada vez más feroces.

El cambio climático ya es una realidad y miles de personas, animales y plantas sufren sus efectos. El medio ambiente y sus ecosistemas sufren de manera directa los perjudiciales efectos.  Y es que la contaminación ambiental es una alternación negativa del estado natural de los seres vivos que habitan el planeta. Las causas de este tipo de contaminación dependen de varios agentes que varían según el ecosistema al que afecten.

La contaminación ambiental se produce como consecuencia de dos factores importantes: el aumento de la población humana y el incontrolable avance del desarrollo industrial. Ambos provocan un desequilibrio en el medio ambiente ante los diferentes contaminantes físicos, químicos o biológicos.

Dignificar la actividad agropecuaria

Contaminantes químicos: proceden de la industria química, donde se generan productos tóxicos como ácidos, disolventes orgánicos, plásticos, derivados de petróleo. Contaminantes biológicos: provocados por la descomposición y la fermentación de los desechos orgánicos como excrementos, serrín de la industria forestal, papel, desperdicios de las fábricas o los desagües.

Cada uno de estos contaminantes tiene un efecto negativo en el medio natural, pero sus causas y efectos varían dependiendo si afectan al agua, al aire o al suelo.

Dentro de las causas de la contaminación ambiental, la alteración del agua por agentes contaminantes es una de las más graves dado la importancia de este recurso para la vida en el planeta.

Los plásticos, los fosfatos y una mala depuración de desechos en algunas regiones del mundo son los principales contaminantes que convierte el agua en un recurso peligro para los seres vivos.

La contaminación del aire es una mezcla de partículas sólidas y gases en el aire que respiramos. Las principales causas de este tipo de contaminación se relacionan con la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas; cuyo origen principal se encuentra en el sector industrial, la extracción de pozos petrolíferos y el transporte por carretera, que son los que más contaminan.

La contaminación ambiental supone un riesgo para la salud humana; así como para los seres vivos que habitan en los ecosistemas.

En definitiva, la contaminación ambiental no hace más que alterar nuestro equilibrio natural. En nuestro lado está reducir sus efectos. Y es que entre todos debemos unir esfuerzos para caminar hacia la construcción de una sociedad mucho más responsable; que logre comprometer a las diferentes generaciones con el cuidado y respeto de la naturaleza

Estos hechos demuestran que la perspectiva ambiental de la agropecuaria busca los justos equilibrios entre el desarrollo y la conservación, tal como lo plantea el desarrollo sostenible. Ese equilibrio reside en asegurar una producción agropecuaria que no destruya la base ecológica sobre la que descansa; sin dejar de aprovechar las ventajas comerciales que ofrecen esas condiciones.

Equilibrar la producción agropecuaria y la protección ambiental. Esa tarea no sólo arrojará beneficios ecológicos, sino que puede promover éxitos económicos especialmente en el comercio y en la salud.

Dignificar la actividad agropecuaria

Históricamente, la agricultura representa las posibilidades de subsistencia de gran parte de la población. En esas condiciones, la norma es explotar al máximo las posibilidades que la naturaleza y la técnica ofrecen en cada momento.

Hoy, nuestra sociedad tiene mucho que aprender y educarse más. El proceso de creación de espacios agrarios supone una transformación profunda del medio natural, dando lugar a entornos que hoy intentamos mantener.

Por ello, la ordenación de la actividad no debe perder de vista que las transformaciones de carácter agrícola están en la parte positiva del equilibrio territorial.

Los motivos por los que interesa mantener la agricultura. Desde lo más particular (el interés económico de quienes se dedican a ella) hasta lo más general (el equilibrio territorial), pasando por lo estratégico (no perder la capacidad de producir alimentos).

La importancia de estas funciones no se corresponde con el grado de protección actual en la planificación del territorio. Si queremos conservar la actividad agropecuaria y sus beneficios, es necesario también y como se ha logrado plantear mejoras en su ordenación territorial y del ecosistema; razón por la cual la actividad agropecuaria es básica para la vida humana y es contradictorio decir que es la que más contamina; cuando hay otras empresas o acciones que si dañan más el medio ambiente y la salud de los seres humanos.

La actividad agropecuaria es la que menos daño hace al ecosistema; contrario a las actividades que más contaminan.
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