El acoso como forma de violencia ha dejado muchas secuelas en la sociedad. Las mujeres acosadas en México tuvieron la iniciativa de proponerle al reguetonero Bad Bunny que considere dar un concierto sólo para mujeres y evitar así el acoso. “Aquí perreamos solas” llamaron a la iniciativa las mujeres mexicanas, levantando polémica en varios sectores sociales.

Lo cierto es que el acoso es un horror para el que lo padece quien, quiera o no, se convierte en la víctima y en ocasiones no tiene otra opción más que aislarse. Esa condición ha mantenido en los últimos meses Doña Estela Romero Bringas.

Sin poder salir de su casa ha permanecido la sobrina de Socorrito Romero Sánchez. El miedo provocado por las amenazas de la Diputada Olga Lucía Romero Garci-Crespo ha minado su calidad de vida.

Estela Romero se ha adaptado ante la adversidad. Como pasa con las mujeres en todo el mundo, quienesq han tenido que adaptarse ante la creciente realidad del acoso de hombres desequilibrados y violentos.

La flamante diputada local cuyo verdadero nombre es Mónica Caballero Garci-Crespo se ha convertido en el verdugo de una persona mayor a quien se ha dedicado a perseguir hasta con la policía rondando las inmediaciones de su casa y oficina.

Caballero Garci-Crespo es una mujer ventajosa que se aprovecha de las circunstancias. Es ella misma una mujer acosadora que es un peligro potencialmente mayor del que hoy representa.

Los allegados de Romero Bringas han manifestado su temor por la integridad de la heredera. La sociedad tehuacanera, familiares, abogados y quienes han seguido de cerca el desarrollo del caso, se preguntan ¿Hasta dónde es capaz de llegar Olga Lucía por su ambición? ¿Qué otros delitos cometerá para lograr sus objetivos?

El abuso y el asedio son lo que tienen en común la diputada y Estela Romero con los hombres acosadores y sus víctimas.

Tanto derecho tiene Estela Romero a disfrutar su vida, trabajar en paz y continuar la encomienda de la Señorita Socorro; como las fanáticas de Bad Bunny a su concierto seguro: “Aquí perreamos solas”. La exigencia de respeto es la misma, el grito de “justicia es igual.

 

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