La 4T deja en el olvido a maestros de inglés

En enero de 2019, el entonces secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, enunció una de sus máximas en el cargo: “Para enseñar inglés no debes de saberlo”. Era el preámbulo para el lanzamiento de una plataforma digital que pretende, al menos en el imaginario de la 4T, desplazar al Programa Nacional de Inglés (PRONI) y a sus integrantes, quienes demandan al gobierno ser reconocidos como maestros y que cambien las reglas de operación.

Así lo expresa Rigel Guzmán Soler, maestra de inglés de Tamaulipas y líder del movimiento “Teachers haciendo camino” que busca la basificación de más de ocho mil docentes de inglés de educación básica que hoy son enlistados bajo el nombre de Asesores Externos Especializados y contratados en una suerte de outsourcing gubernamental.

Estos maestros sortean en medio de la pandemia la incertidumbre sobre sus puestos de trabajo, sin prestaciones ni contrato que les respalde con antigüedad y basificación, pues solo en tres estados se han alcanzado -a media tinta- derechos laborales para los docentes PRONI; mientras que el gobierno federal tiene al resto en el olvido.

Casualmente, ha sido solo el estado de Tamaulipas que ha basificado, por voluntad política del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, al total de sus docentes en esta condición: 2 mil 500 maestros de inglés y admininistrativos del PRONI que consiguieron en 2019 su plaza.

En Baja California, solo 50 ‘teachers’ PRONI están basificados pero gracias a una demanda colectiva, mientras que 200 siguen en la penumbra. En cuanto a la Ciudad de México, solo 760 de 3700 maestros fueron basificados, es decir, alrededor del 30 por ciento.

Aunque los docentes PRONI pueden llegar a tener hasta doctorado en la Enseñanza de la Lengua Extranjera, la SEP pretende reemplazarlos con plataformas digitales para la enseñanza del idioma. De ahí que Moctezuma Barragán haya afirmado con indolente ignorancia que el niño aprenderá inglés sin que “el maestro necesariamente sepa hablarlo”.

La preponderante indiferencia de las autoridades educativas y del gobierno federal está llevando al programa a la extinción, pues en tres años (2018 al 2021) pasó de 30 mil maestros a solo 8 mil, vulnerando con ello el derecho de los menores de fortalecer sus capacidades técnicas y pedagógicas para la enseñanza y aprendizaje del idioma inglés, y con ello acceder a una educación de mayor excelencia.

Promesas y más promesas

En noviembre de 2018, unos meses después del arrasador triunfo de Morena en los comicios electorales, los maestros PRONI se reunieron con la diputada Adela Piña Bernal, presidenta de la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados y dicho sea de paso, profesora. En este encuentro la morenista prometió con bombo y platillo basificación para todos los maestros de inglés y también que ya no habría intermediarios en el presupuesto.

La razón: había maestros que cobraban incluso cada seis meses.

Las promesas se quedaron en eso, explica Rigel Guzmán y afirma que después de tres años de lucha lo único que han obtenido es bloqueo a sus perfiles de Facebook y la indiferencia. “Atole con el dedo”, en resumen.

Expone que su principal demanda es el cambio en las reglas de operación, mismas que no permiten que el docente de inglés sea reconocido como parte del magisterio y que obtenga en tiempo su salario.  Se busca también un contrato único a nivel nacional pues en estados como en el morenista Veracruz  se adeudan hasta cuatro quincenas y hay evidencias de maestros que fueron obligados a firmar contratos con todo y nómina por adelantado, en lo que se observa como manipulación del presupuesto PRONI.

La pandemia vino a recrudecer el panorama. En 2020 poco más de 2 mil maestros de inglés ya no fueron recontratados, una incongruencia pese a que al PRONI se le otorgaron mayores recursos. Guzmán Soler acusa que lo que se busca es desaparecer al PRONI como pasó con otros tantos programas de educación para que sea el Estado quien absorba el presupuesto y lo manipule a placer.

A la fecha, el gobierno federal no ha liberado los fondos, por lo que los estados no se arriesgan a contratar al personal dejando a los maestros en medio de este jaloneo enfrentando la pandemia del Covid sin seguro médico y sin trabajo. Por donde se mire, el panorama es similar para los docentes, mientras que en la 4T todo es oídos sordos.

Para Rigel Guzmán cada estado muestra o no cierta empatía al maestro de inglés, pues mientras en entidades como Sonora o Sinaloa hay voluntad para el pago de vacaciones, en otros como Tabasco o Tlaxcala pasaron de la precariedad a la incertidumbre, pues a la fecha no han sido recontratados.

La maestra cuestiona también las promesas que hiciera como candidato Andrés Manuel López Obrador de que nadie se quedaría sin empleo y que no habría más outsourcing en el sistema en materia educativa, pues a la fecha siguen esperando su base alrededor de 5,300 maestros de los más de 8 mil que quedan del agonizante PRONI.

Lo que impera es la desprotección de la 4T a los maestros de inglés y aunque Esteban Mocezuma cedió la batuta a Delfina Gómez, las cosas no se han encaminado y a dos meses de las elecciones más grandes de la historia del país, el próximo 6 de junio lo que verá el gobierno será la respuesta no solo de los maestros de inglés sino de docentes de todo el país, pues Rigel Guzmán asegura que lo que hay en general es “hartazgo”.

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