La empresa del futuro

Por Alan Ramírez Flores, CEO de Coperva y autor de Liderazgo para [email protected]

El parteguas de Covid-19 mostró que lo único seguro en las organizaciones es lo impredecible. Desde ahora, las empresas buscan tener respuestas inmediatas ante eventos futuros y para responder al mercado encontraron que adelgazar la organización y desaparecer la burocracia es una de las medidas, abrazar la digitalización y la tecnología de la información es parte de la transformación y en tercer término el generar una cultura de innovación organizacional.

Las tres soluciones son las que generaron respuestas rápidas a los cambios de mercado y las empresas que las adoptaron mostraron menores pérdidas tras la pandemia mundial pero también un espíritu de resiliencia.

En una encuesta global a los líderes empresariales de 118 economía se evidenció que la medida más difícil de instrumentar en las organizaciones es el aprendizaje continuo.

Sin embargo, compañías líderes en el aprendizaje continuo tienen estas tres características en común:

  1. Orientación de aprendizaje a todos los niveles. Conviene promover la experimentación, el riesgo y la sorpresa. La mayoría del aprendizaje se produce en el trabajo a partir de suposiciones de pruebas y nuevas ideas. Pero para generar ese aprendizaje, las empresas necesitan crear espacio para que las personas aprendan de fracasos y éxitos, tanto de los suyos como los de los demás. Ahí es donde los procesos y estructuras formalizadas como los bucles de retroalimentación, y elementos culturales como la seguridad psicológica, ayudan a conducir al cambio.

 

  1. Promover la conectividad y la interacción. La creación de sistemas de conocimiento abierto puede involucrar a los empleados, ayudarlos a compartir y acceder al aprendizaje y encontrar maneras de innovar. La tecnología, incluido el aprendizaje digital, será un factor importante para escalar el aprendizaje y recopilar datos que ayude a las empresas a intensificar sus esfuerzos. También son muy importantes las conexiones humanas, pues crean una red que permite a los empleados aprender de los demás y construir esa seguridad psicológica en toda la organización.

 

  1. Crear un entorno de aprendizaje que admita la reskilling. El aprendizaje es una disciplina creativa que requiere una mezcla de práctica en el trabajo y capacitación formal, así como espacio para la curiosidad. Es la curiosidad lo que alimenta el deseo de aprender e inspira a la gente a probar algo nuevo, incluyendo la reskilling. Más del 87% de los ejecutivos reportan lagunas de habilidades en su organización. La manera de abordarlos significativamente es creando un entorno donde las personas pueden «aprender a aprender» y ser más adaptables y resilientes. Simplemente comenzar a usar programas de reskilling hace que las organizaciones estén mejor preparadas para una posible interrupción futura de los roles y es preferible esperar.

 

A medida que las organizaciones buscan prepararse para el futuro y prosperar en un mundo postpandémico, la función de aprendizaje y desarrollo debe estar a la altura del desafío. La creación de capacidades estratégicas, habilidades y mentalidades de aprendizaje proporcionará valor ahora y a largo plazo. Aceptar este imperativo acelerará el crecimiento de los empleados, la mejora continua y la innovación a escala.

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