Más allá de posibles acuerdos, lo que necesita la democracia y la ciudadanía es que se respete la ley y que las autoridades la hagan valer: Onel Ortíz

 

• El Acuerdo Nacional por la Democracia es un acto de civilidad en un contexto político polarizado y en medio de procesos jurisdiccionales

Por Onel Ortíz Fragoso @onelortiz

El Acuerdo Nacional por la Democracia firmado por el Presidente de la República, la Jefa de Gobierno, la Gobernadora de Sonora y los gobernadores del resto de los estados, contiene una serie de compromisos y acciones con los que la federación y los estados pretenden garantizar un proceso electoral limpio, ordenado y sin intervención de las autoridades de ningún orden de gobierno.

La intención es buena, la acción políticamente correcta. Saludamos el gesto del Presidente y los gobernadores al firmar este acuerdo. Se trata de un acto de civilidad importante en un contexto político caracterizado por la polarización y en medio de procesos jurisdiccionales en curso.

Sin embargo, lo que realmente necesita la democracia y la ciudadanía, es que los mandatarios respeten la ley y que las autoridades, como son el Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEPADE), hagan valer la ley y actúen contra quienes la violen. En este proceso electoral, el desvío de recursos y la corrupción ya son delitos graves que ameritan la prisión preventiva oficiosa.

La película La Sombra del Caudillo, de Julio Bracho, que se presentó en 1960, pero que estuvo enlatada por más de 20 años, tiene importantes lecciones de política.

De los muchos diálogos y pasajes, que no tienen desperdicio, viene muy a pelo recordar dos frases: “El Caudillo no se detendrá ante nada en aras del poder, valiéndose de la corrupción, la amenaza y el asesinato”; y otra más, que es una máxima de la realidad política de nuestro país: “No le pueden pedir a un político que vaya en contra de sus propios intereses”.

¿Cuál es el interés del Presidente de la República? ¿Cuáles son los intereses de los mandatarios estatales? ¿Cuál es el interés de los partidos? ¿El acuerdo va en contra de esos intereses?

El interés de los mandatarios estatales es ganar la mayoría en los congresos de sus entidades, dejar a su sucesor y ganar los principales municipios, de acuerdo a lo que en cada entidad se elija; la del Presidente de la República, que su partido mantenga la mayoría en la Cámara de Diputados. Presidente y gobernadores caminarán al filo de la navaja, entre las intenciones y sus necesidades políticas.

¿Cómo funcionarán los programas sociales del Gobierno federal? ¿Cómo operarán los gobernadores en sus entidades? La respuesta es obvia, lo harán hasta donde las autoridades electorales se los permitan. Corresponde al INE, al TEPJF y a la Fepade hacer cumplir la ley y sancionar a los infractores.

Bienvenidos los acuerdos, éste y los que el Presidente y los gobernadores quieran firmar, pero lo realmente trascendental es que las autoridades actúen conforme a las leyes y la Constitución que juraron respetar y hacer valer.

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