Mortal: lixiviados de basureros “envenenan” aguas de manto freático

Lixiviados, desperdicios, basura en general, son parte de la composición de un sinfín de contaminantes finales en los que se convierten los tiraderos a cielo abierto, en donde se conjuntan metales, gases como el dióxido de carbono, así como diversos productos químicos.

Y aunque no existe una cuantificación como tal sobre el impacto que ocasionan estos tiraderos, se tiene que sus efectos se encuentran extendidos en todo el estado, aunque con mayor concentración en la capital yucateca, en especial, donde se tiene cercanía entre estos tiraderos y servicios como gasolineras, mezcla que se da principalmente en las zonas urbanizadas.

lixiviados de basureros “envenenan” aguas de manto freático

Pese a esto, los tiraderos a cielo abierto se constituyen en efectos de contaminación directa al suelo, al aire, y desde luego, con las filtraciones subterráneas de forma directa al manto freático local, esto sin mencionar el afeamiento del paisaje que de por sí generan estos depósitos improvisados.

De acuerdo con el artículo 115 constitucional, el manejo de los residuos sólidos o basura compete a los Ayuntamientos; ente que al final concesiona este manejo para con ello, buscar asegurar el adecuado manejo de los mismos.

Esta inconsciente disposición final de los residuos sólidos ha provocado problemas de contaminación de agua, aire y suelo, así como la proliferación de fauna nociva; por lo que los efectos negativos para la salud pública y el ambiente podrían ser enormes, pero se desconoce la dimensión exacta del problema.

De acuerdo con información publicada por la SEMARNAT, en los Tiraderos a Cielo Abierto (TCA) es en donde se encuentran mayores problemas para el manejo de la contaminación por parte de las autoridades.

En un TCA los residuos se vierten directamente y de manera cotidiana al suelo sin cubrirlos con tierra; práctica inadecuada por los problemas sanitarios y ambientales que provoca; pero es la más utilizada en el país por ser la más económica y fácil de operar para los municipios. La mayoría de los TCA son clandestinos y pueden ser familiares o municipales. Por su diversidad e irregularidad no se tiene registro de la mayor parte de estos sitios.

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Para implementar los TCA no acostumbran realizar un estudio preliminar, sólo se crean de manera arbitraria en los diferentes estados de la república mexicana; para tal propósito, se utiliza barrancas y cauces de ríos, lagos, lagunas, minas abandonadas, zonas pantanosas, terrenos baldíos y áreas geológicamente inestables. Sobre estos residuos sólidos urbanos, el INEGI reportó que, en 2010, se depositaron 10,211.5 toneladas en TCA.

Lixiviados, desperdicios, basura en general, son parte de la composición de contaminantes en los tiraderos a cielo abierto.

A esto se suma otro conflicto social entre los grupos de pepenadores, por las condiciones inadecuadas en que viven y realizan sus actividades; no obstante, el temor a perder su única fuente de trabajo provoca que se opongan a cualquier alternativa encaminada a mejorar las técnicas de disposición final y/o clausura y saneamiento de los TCA.

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