Por Joana Elizabeth Salinas, Psicopedagoga especializada en salud laboral y Directora de Recursos Humanos en Coperva.

Existen dos características que establecen el crecimiento y resiliencia organizacional: agilidad en la toma de decisiones y acciones e inclusión en los equipos de trabajo.

La primera se resuelve con la adopción tecnológica como la digitalización. La inclusión, en cambio, precisa mayores cambios culturales en las organizaciones.

Sin embargo, existen tres acciones que pueden abonar en la reunión de equipos heterogéneos de trabajo: liderazgo con propósito, cambio personal y compromiso.

1. Liderazgo con propósito es un proceso impulsado por el negocio y dirigido por el líder para activar e inspirar el cambio.
Como modelos a seguir y agentes de cambio, los líderes deben hablar auténticamente sobre por qué la diversidad y la inclusión son importantes para ellos, por qué es un imperativo comercial estratégico y cómo se vincula con el propósito de la organización.

2. Cambio personal: Construir mentalidades y comportamientos inclusivos
Para hacer los cambios de comportamiento necesarios para ser totalmente inclusivos, los líderes generalmente deben abordar algunos puntos ciegos personales, así como cambiar su mentalidad.
Existen cinco mentalidades de liderazgo inclusivo que dan forma a los comportamientos: autoconciencia, curiosidad, coraje, vulnerabilidad y empatía. Estas mentalidades son fundamentales para la capacidad de los líderes de crear un entorno en el que todos los empleados se sientan respetados, valorados y capaces de contribuir con su mejor trabajo.

3. Compromiso: Crear un sentido de pertenencia para todos. Cuando las personas prosperan, los negocios pueden hacerlo también.. En un entorno inclusivo, las personas se sienten valoradas, respetadas y apoyadas. Esto les permite sentir un sentido más fuerte de conexión y la emoción positiva de pertenencia.
Las tres acciones descritas son fundamentales para generar culturas inclusivas. Esto es la columna vertebral y va más allá de la necesaria alineación sistémica. Es decir, la incorporación de la inclusión en procesos, políticas, sistemas y operaciones comerciales diarias

Ahora, para que la inclusión sea sostenible, las empresas deben revisar sus políticas y procesos y eliminar cualquier sesgo que pueda frenar a ciertos grupos de empleados o que resulte en diferentes resultados sistemáticos para diferentes grupos.

Los líderes deben hacer este trabajo en todos los puntos de contacto de recursos humanos, incluida la contratación, gestión del rendimiento, evaluación, promoción y recompensa.

Hoy más que nunca, la inclusión genera productividad más alta e innovación en las organizaciones, de ahí el interés en todos los sectores económicos de incorporarla a su día a día y en todos los procesos empresariales. Es momento de modificar la forma en la que siempre hicimos las cosas y optar por una mayor diversidad y compromiso de todas las partes interesadas.

 

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