Síndrome de Solomon, legado del Covid-19

*Afecta sobre todo a la Generación Z

Introversión y confinamiento son factores para incrementar el Síndrome de Solomon en la “Generación Z”, dijo Joana Elizabeth Salinas, Pedagoga especializada en entornos laborales quien alertó sobre las secuelas “no imaginadas” del Covid-19.
La también cocreadora de los Podcast Empareja2 aseguró que en la población que nació entre 2000 y 2015 es más propensa a no tratar de destacar, disentir diferente a un grupo o innovar “por temor al rechazo”.
El síndrome, según Salinas, es un grupo de síntomas o fenómenos que caracterizan una patología y en este caso se asocia a los efectos derivados del Covid-19 que dejará secuelas psicológicas severas en los niños y adolescentes.
“No significa que el síndrome sólo afecte a una población específica, como la generación señalada, pero existe más riesgo a propiciar estragos en ese cohorte generacional”, indicó la especialista en salud laboral.
Las personas que sufren el Síndrome de Solomon suelen tener baja autoestima o problemas de confianza personal, que necesitan la aprobación exterior continuada para funcionar en el día a día, por lo que sus decisiones se basan en lo que opinen los demás. “Rehúsan salirse del rebaño para lograr pertenecer a un grupo, por lo que son más manipulables e influenciables”, aseguró la experta.
El Síndrome de Solomon, asimismo, se caracteriza por el miedo a destacar. La persona evita ser exitosa, disentir o sobresalir con el único afán de “ser como todos”, dijo Salinas y alertó que quien padece ese síndrome presenta elevada ansiedad social ante situaciones grupales en las que la se siente evaluado o juzgado, o cuando siente ansiedad por miedo al juicio que la otra persona tiene sobre ella.
Asimismo, la Pedagoga aseguró que otras características del Síndrome de Solomon son baja autoestima y tendencia a la infravaloración, dificultad para tomar decisiones, dependencia emocional y alta sensibilidad ante las críticas ajenas.
“La soledad y confinamiento social restringen las interacciones cara a cara y las pláticas profundas y el juego que derivan en el reforzamiento de nuestras habilidades, autoestima y autoconcepto”, aseguró Salinas.
Asimismo Salinas aseguró que el confinamiento derivado del Covid-19 limitó sensiblemente la retroalimentación de las personas significativas que nos rodean, la interpretación de los éxitos y fracasos, las propias capacidades y limitaciones, la comparación social, las atribuciones a la propia conducta, los criterios estéticos que rigen el entorno social e incluso experiencias tempranas en el seno familiar.
Para Salinas, “curar” tal síndrome implica fortalecer la autoestima y esto conlleva a realizar seis acciones:
1. Vivir conscientemente. Implica ser reflexivos y conocernos profundamente. Significa reconocer nuestras debilidades, pero también nuestros valores.
2. Aceptarse a sí mismo. Es imposible que logremos amarnos si no nos aceptamos completamente, con nuestras virtudes y defectos.
3. Autorresponsabilidad. Significa dejar de culpar a los demás, tomar las riendas de la vida y concentrarnos en lograr nuestras metas.
4. Autoafirmación. Es respetar nuestras necesidades, valores y sueños, buscando alternativas de comportamientos que sean congruentes con lo que pensamos, sentimos y deseamos.
5. Vivir con propósito. Comprendemos que nuestra felicidad y decisiones no están a merced del azar o de otras personas sino que dependen de nosotros mismos
6. Integridad personal. Es la integración de creencias, valores e ideales con nuestro modo de actuar.
“De no trabajar el síndrome se vaticina un bajo desempeño escolar y laboral, problemas de socialización efectiva y un conformismo patológico”, dijo Salinas.
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