**Estela Romero heredó por su calidad ética y moral.

En una sociedad en la cual los valores se antojan como objetos polvosos y de aparador; donde “cantantes” como Bad Bunny son idolatrados por millones… ¡Hablar de moral parece del siglo pasado!

La nobleza y tenacidad de Socorrito Romero Sánchez son ejemplares. Su única moral fue hacer el bien a los más necesitados.

La ética y moral religiosa de la Señorita Socorro moldearon y determinaron sus acciones. Llevó una vida austera, sin lujos u ostentaciones. Nadie habría imaginado que detrás de su sencilla  vestimenta, se escondía una mujer millonaria.

Obviamente Socorrito valoraba más a quienes compartían su mismo comportamiento de hacer el bien. La empresaria hacia el bien mirando a quién.

Jamás presumió de nada, ni siquiera de sus premios por sus buenas acciones. Si hubiera Premios Óscars para la mejor filántropa, Socorrito los habría ganado todos!

Ayudó a todo el que pudo. El servicio desinteresado fue su bandera. Comenzaba por su círculo más cercano de familiares, trabajadores, sociedad tehuacanera y miles de personas en todo el país.

Si alguien sabía invertir dinero y cosechar éxito, ésa era Socorrito. Brindaba ayuda en especie, jamás en efectivo, para garantizar un adecuado aprovechamiento de sus dádivas. Su misma herencia está compuesta por varias propiedades y otros bienes materiales, más que dinero en sí.

Lo que es un hecho es que la Señorita ayudaba a quiénes realmente lo necesitaban y de la forma que creía conveniente.

Socorrito premiaba el esfuerzo, no regalaba nada sin merecerlo. Jamás dio lugar a los ambiciosos perezosos. Por eso su herencia es para quien conserva su misma ética y moral.

 

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